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Ana Sanz Campos

Volver la atención al corazón

Qué suerte tener amigos que tengan estas inspiraciones tan bonitas y sean capaces de redactar escritos como éste. Gracias Manuel por tu generosidad al compartirlo.

En los monasterios tibetanos cada cierto tiempo suena una campana;  el objetivo es llamar la atención de los monjes para que se observen y estén atentos al aquí y al ahora del momento presente en lugar de perderse como tantas veces en la maraña de sus pensamientos.
 
Aprovechando el solsticio que entra y la casi desaparecida navidad,  podríamos hacer una asociación y pensar que si la campana es un recordatorio para volver la atención al presente, la navidad es un recordatorio para volver la atención al corazón.
 
Aunque estemos cada vez más lejos de él, el camino del amor o del corazón debería ser siempre el motor y referencia de nuestras vidas.  Pareja, hijos, padres, hermanos, compañeros, amigos y desconocidos, al igual que nosotros mismos,  deberían ser siempre receptores de nuestra luz.
 
Sin embargo corren tiempos oscuros. Predominan pensamientos de miedo sobre los amorosos, de egoísmo sobre los altruistas, de separación sobre los de unión.
 
La realidad global es una suma de las realidades individuales y la realidad de cada uno es el resultado de lo que piensa: Somos lo que pensamos.
 
No podemos echar balones fuera y decir que cómo nos sentimos es culpa del mundo, sociedad, gobierno, jefe, pareja, etc. 
 
No podemos quizá cambiar los acontecimientos, pero sí está en nuestro poder el elegir como actuar ante ellos;  y por supuesto nuestro estado es el resultado de nuestra elección, de los pensamientos que hemos elegido tener.
 
Mi deseo para este solsticio, para estas fiestas, para estos días,  no es que cerremos los ojos y pensemos que todo es rosa,  ni tampoco que nos recreemos en el negro. Mi deseo es que procuremos tomar cada vez más conciencia de nosotros mismos, de lo que pensamos, de lo que sentimos, de lo que hacemos o no hacemos y procuremos llevar la mayor luz posible a nuestros actos,  la mayor conciencia posible a cada elección de pensamiento.
 
La crisis del mundo no es económica, es del corazón.  Los hombres que solo piensan en si mismos están esquilmando el mundo sin conciencia del resultado de sus actos;  pero si al mirarse al espejo su conciencia subiera un poco y recordaran su corazón, seguramente que otro gallo nos cantaría y los derroteros del mundo rápidamente se encauzarían por otros meandros, por otras sendas con más corazón, por otras elecciones más solidarias ….
 
Que podamos dormir tranquilos con nuestra conciencia, que seamos capaces de sonreir a la vida, al prójimo y a nosotros mismos. Que nos queramos y nos aceptemos y no necesitemos de búsquedas distorsionadas del amor.
 
Elijamos ser felices y ser conscientes.
 
Y recordad la frase del espiritual negro: This Little light of mine, i’m gonna let it shine – Voy a permitir que brille esta pequeña luz que llevo en mi interior.

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